La foto más triste.

La foto más triste.

6 enero 2025 0 Por John Bali

A veces a los fotoperiodistas nos vienen imágenes a la cabeza que hemos guardado por algún motivo, ya sea bueno o malo están en nuestro disco duro, es decir en nuestra mollera.

 Hoy día de Reyes me ha venido a la mente una imagen que hice hace ya algunos años, sería el año 91 o 92, no lo recuerdo bien. La imagen no tiene la calidad que a mi me gusta poner, pero la he tenido que sacar de una publicación, pues no he tenido cojo…es de encontrarla en los discos duros.

 Os cuento: yo por aquel entonces trabajaba para el Diari de Barcelona y era también el día de Reyes. Me tocó un trabajo fácil de buena mañana, ir al hospital del Vall hebron de Barcelona y fotografiar en la entrada principal a los Reyes Magos entregando regalos a los niños que allí estaban ingresados, era una fiesta muy alegre donde los familiares con los niños se acercaban a un escenario y allí recogían sus regalos. Todo era felicidad.

 Cuando aquello terminó yo ya me marchaba para revelar los carretes (si alguien no sabe que es eso, que lo busque en Google, jajajaja), cuando un médico que conocía que era también colaborador de TV3 y que no recuerdo su nombre (lo siento), me invito a bajar al sótano con Marta Ferrusola (entonces mujer del President de la Generalitat) y los tres Reyes Magos (creo que también llevaban alguna paje de ayudante) que era donde estaban los niños ingresados con enfermedades mas complicadas…no hace falta entrar en detalles.

 Pero no sé como fue que acabamos los cinco en la UCI infantil, aquello era un lugar muy duro, más de lo que me hubiese imaginado nunca. Hasta que en un momento dado estábamos la señora Ferrusola, un rey y yo junto a la madre su hijo pequeño y esta entre lágrimas nos dice: “gracias, muchas gracias porque este seguramente será el ultimo regalo que reciba mi hijo“… se hizo un silencio entre nosotros y acto seguido como es normal aquel hombre vestido de rey, Marta Ferrusola, la madre, la chica que hacia de paje empezaron a llorar todos,  yo aguanté como pude y salí de allí.

Recuerdo que estaba como en un estado de shock, cogí mi moto y me dirigí hacia el Diari, fue entonces cuando noté dentro de mi casco ese sabor salado en mi boca que solo las lagrimas producen y entonces fue cuando lloré y lloré sin poder ni querer remediarlo mientras me dirigía hacia mi lugar de trabajo. Hoy todavía después de más de treinta y muchos años de fotoperiodista, creo que ha sido el momento o la foto más triste que jamás he hecho.

 Ser felices.